CLUB SOCIAL SAN JUSTO
Fundado: 21 de Diciembre de 1919

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"Al Servicio de la Comunidad de San Justo y La Matanza"

miércoles, 4 de marzo de 2015

Enrique Rodríguez Larreta

Biografía de Enrique Rodríguez Larreta: Nació el 4 de marzo de 1875 en Buenos Aires el escritor, diplomático y jurisconsulto.
Perteneciente a una familia acomodada, pudo viajar desde muy joven por Europa, donde se impregnó de la cultura literaria francesa y recibió la influencia de los autores contemporáneos más destacados (especialmente, de las obras de Pierre Lous y Paul Groussac).
Estudió la carrera de Leyes, y, una vez acabada, pasó a formar parte del cuerpo diplomático de su país. Su vinculación al mundo de las letras se puso enseguida de manifiesto en sus colaboraciones en las publicaciones literarias de su tiempo (v. gr., Caras y caretas y La biblioteca)
Su primera narración, Artemis (1896), ambientada en la Grecia clásica, presenta ya ese estilo refinado que triunfará en su obra posterior. Pero su mayor éxito narrativo lo constituye la novela histórica titulada La gloria de don Ramiro (1908), reconstrucción minuciosa de la España del siglo XVI. El amaneramiento y preciosismo del lenguaje vertido en esta gran novela la convierten en una de las piezas emblemáticas de la narrativa modernista hispanoamericana.
Se graduó de abogado en la Facultad de Derecho de su ciudad natal y luego viajó repetidas veces a Europa en misiones diplomáticas o de interés cultural. Obtuvo premios y condecoraciones en nuestro país y en el extranjero. En 1919, la ciudad española de Ávila designó a una de sus calles con el nombre del escritor argentino.
Hombre de fortuna, habitó en Buenos Aires, en una lujosa residencia de la calle Juramento, magnífica expresión de arquitectura y de moblaje español.
En 1926 dio a la imprenta Zogoibi (es decir, "el desventurado", alias que se aplicó al rey Boabdil cuando perdió Granada), donde el virtuosismo lírico de La gloria de don Ramiro deja paso a un estilo realista y preocupado por la introspección psicológica.
Larreta refleja en Zogoibi el esnobismo de la aristocracia criolla, en nítido contraste con la sencillez de las gentes de su entorno rural. En esta novela, los personajes de las clases privilegiadas se convierten en paradigmas de una nostalgia inmovilista y caduca, nostalgia de una grandeza antigua de la que ya sólo queda su huella cultural.
Muchos años después, en 1953, Enrique Larreta publicó la novela Gerardo o La torre de las damas, que tuvo una repercusión mucho menor que las citadas anteriormente. Antes habían aparecido sus ensayos sobre la vida contemporánea española, titulados Las orillas del Ebro (1949). Su producción en prosa se complementa con dos libros de memorias: Tiempos iluminados (1939) y La naranja (1947).
Como poeta, escribió unos sonetos que fueron muy celebrados, sobre todo los reunidos en su poemario La calle de la vida y de la muerte (1941).
En general, toda su obra poética muestra una notable influencia de la tradición renacentista española, actualizada con los matices del simbolismo francés y del impresionismo pictórico.
Larreta destacó también como autor dramático, con obras como La que buscaba don Juan (1923), El linyera (1932), Santa María del Buen Aire (1935), Pasión de Roma (1937) y Las dos fundaciones de Buenos Aires (1939). Falleció en Buenos Aires el 6 de julio de 1961.


martes, 3 de marzo de 2015

Volcán Villarica

Una columna de lava se elevó esta madrugada del lunes 2 de marzo desde el cráter del Volcán Villarica.
Afirman que hay dispersión de cenizas hacia el lado argentino, lo que genera preocupación en Junín de los Andes, San Martín de los Andes y Bariloche.
Pobladores cercanos a la montaña comenzaron a abandonar sus casas de manera preventiva
La gente de la cordillera ya sabe lo que sucede cuando la columna de humo comienza a elevarse a grandes alturas.
Nuevamente el temor a las cenizas y a sus duras consecuencias se instaló entre la gente de Junín de los Andes, San Martín de los Andes y Bariloche. Después de varios días de amagar, el volcán Villarrica, ubicado a 166 kilómetros de Junín de los Andes, a 200 de San Martín de los Andes y a 300 de Bariloche, entró en erupción esta madrugada, desplegando una columna de lava de un kilómetro y una de humo que alcanzó los 3 kilómetros.


Guillermo Brown

Biografía de Guillermo Brown: Nació en Foxford, Irlanda, el 22 de junio de 1777. Su nombre está íntimamente vinculado a las luchas por la independencia argentina, a la guerra contra el Imperio del Brasil, a las luchas; civiles del período de Rosas. Emigró con sus padres a los Estados Unidos siendo todavía un niño. Quedé huérfano a corta edad y entra como grumete en un barco de guerra inglés.
Años después se le encuentra al mando de una nave de pabellón británico que fue apresado por los franceses y conducida a Metz con su comandante.
Brown consigue fugarse y llegar a Inglaterra tras no pocas peripecias. Contrajo allí matrimonio en 1809 y emigró hacia él Río de la Plata, a donde llega el mismo año. Después de una breve permanencia en Montevideo se traslada a Buenos Aires y se compra una Goleta llamada "Industria" para realizar un servicio regular entre Buenos Aires y Montevideo.
Al producirse la Revolución de Mayo se adhiere al movimiento y en 1814 acepta el mando de una escuadrilla para hacer frente a las interferencias de los buques españoles.
El gobierno de Buenos Aires compra y arma la fragata Hércules, los bergantines Zephoys y Nancy y la goleta Juliet. Se les reúnen después. las goletas Julieta y Fortunata, la cañonera Tortuga y el falucho San Luis, con los que el 10 de marzo hace rumbo a Martín García, isla en la que desembarca.
Luego se dirigió a Montevideo y el 17 de mayo tuvo una gran victoria sobre los buques realistas, superiores en número y armamento. Cooperó positivamente en el sitio a Montevideo, plaza que bombardeó y cuya rendición, ocurrida en junio, debiese en gran parte al asedio marítimo. El Supremo Director Posadas, lo ascendió a Coronel, como premio a su comportamiento. Tuvo prisionero a borde del Hércules al Gral. Vigodet que regresó a España al cabo de 14 días.
Brown tuvo que regresar a Buenos Aires a consecuencia de una herida que habla recibido en combate y el gobierno lo designa Comandante General de la Marina. Por los efectos de esa herida queda cojo para toda la vida. Posteriormente, se retira a su quinta de Barracas, donde permanece alejado de la vida pública hasta que en 1826 lo llama a servicio el presidente Rivadavia.
Ese año combate en el puerto de la Colonia contra la escuadra brasileña, resultándose adversa la suerte, hasta que con once embarcaciones mal pertrechadas y con una tripulación pobre derrota a los brasileños que mandaban 31 unidades. Este fue el histórico combate naval de Los Pozos, realizado el 11 de junio de 1826. Al ario siguiente el 9 de febrero, volvió a derrotarlos en Juncal. Obtiene una nueva victoria en Monte Santiago, pero en ese combate pierde la vida el capitán Francisco Drummond, novio de su hija Elisa Brown, la cual al enterarse de la noticia se suicida.
Este hecho marca en la vida psíquica del marino una de las etapas decisivas de la neurosis que llegó a dominarlo. En 1829, vuelve a la vida privada y en 1837 hace un viaje a su país natal. A principios de 1841, Rosas le confía la misión de crear una escuadra para hacer frente a Jadel Gral. Riveraya los buques extranjeros que tanto le molestaban con sus agresiones.
El 27 de febrero hacía flamear su insignia de Almirante en el bergantín Belgrano. En mayo derrotó a los riveristas frente a Montevideo y en 1842 venció a la escuadra adversaria mandada por Garibaldi.
En 1843 bloquea Montevideo por orden de Rosas, bloqueo que la intervención británica hizo fracasar. En 1845, se vio forzado a regresar a Buenos Aires obligándolo las escuadras europeas a firmar un documento por el que se comprometía, dada su calidad de británico a no intervenir más en aquella contienda.
Fallece en Buenos Aires el 3 de marzo de 1857.
Brown simboliza toda la historia naval argentina, dice Bartolomé Mitre "No teníamos astilleros, ni maderas, ni marineros, ni nuestro carácter nos arrastraba a las aventuras del mar, ni nadie se imaginaba que sin esos elementos pudiéramos competir algún día sobre las aguas con potencias marítimas que enarbolaban en bosques de mástiles centenares de gallardetes. Este prodigio lo realizó el Almirante Brown en los momentos de mayor conflicto en las dos guerras nacionales que ha sostenido la Argentina".

lunes, 2 de marzo de 2015

Ángeluz del Papa Francisco

Dejémonos transfigurar por el Amor. El Papa en el Ángelus
En este segundo domingo de cuaresma antes del rezo del Ángelus dominical  y a su regreso de la semana de ejercicios espirituales en Ariccia, el Santo Padre recordó ante todo la liturgia del domingo pasado, que nos presentó a Jesús tentado por Satanás en el desierto, pero victorioso de su tentación.
A la luz de este Evangelio, señaló el Pontífice, hemos tomado nuevamente conciencia de nuestra condición de pecadores, pero también de la victoria del bien sobre el mal ofrecida a cuantos emprenden el camino de conversión y, como Jesús, quieren hacer la voluntad del Padre.
La Iglesia, dijo el Papa, nos indica en este segundo domingo de camino cuaresmal la meta de este itinerario de conversión, es decir, la participación en la gloria de Cristo.
En el Evangelio del día se nos presenta el episodio de la Transfiguración, al culmine del ministerio público del Señor Jesús, que está en camino hacia Jerusalén en donde se cumplirán las profecías del “Siervo de Dios”, y se consumará su sacrificio redentor. Las multitudes lo han abandonado porque ven a un Mesías que contrasta con sus expectativas terrenas, no comprenden, y tampoco los apóstoles comprenden las palabras con las que Jesús anuncia el resultado de su misión en la pasión gloriosa.
El Señor muestra entonces un anticipo de su gloria a los apóstoles Pedro, Santiago y Juan, para confirmarlos en su fe y animarlos a seguirlo en el camino de la prueba, explicó el Pontífice, en el camino de la Cruz: en lo alto de un monte, inmergido en oración, se transfigura delante de ellos, irradiando su rostro y su persona una luz resplandeciente.
Desde el cielo se escucha la Voz del Padre: «Éste es mi Hijo querido. Escúchenlo». Jesús es el Hijo hecho Siervo, enviado al mundo para realizar a través de la Cruz el proyecto de la salvación. “¡Para salvarnos a todos nosotros!”. Su plena adhesión a la voluntad del Padre hace su humanidad transparente a la gloria de Dios, que es el Amor.
De ahí que la premisa para los discípulos y para nosotros sea ésta: «Escúchenlo». Escuchar a Jesús. Él es el Salvador: seguirlo.
Escuchar a Cristo comporta asumir la lógica de su misterio pascual, poniéndonos en camino con Él para hacer de nuestra propia existencia un don de amor a los demás, en obediencia dócil a la voluntad de Dios Padre, con una actitud de desprendimiento de las cosas mundanas, y de libertad interior.
En otras palabras, resumió el Papa Francisco, comporta el estar listos a perder la propia vida (cfr. Mc 8, 35), donándola, para que se realice el plano divino de redención de todos los hombres.
Subamos también nosotros al monte, exhortó el Sucesor de Pedro, como Pedro, Santiago y  Juan, y detengámonos a contemplar el rostro de Jesús, para recoger el mensaje y traerlo a nuestra vida, así que nosotros también podamos ser transfigurados por el Amor. “Que en este camino nos sostenga la Virgen María que ahora invocamos con la oración del Ángelus”.
TEXTO COMPLETO DE LAS PALABRAS DEL PAPA EN EL ÁNGELUZPrincipio del formulario
Final del formulario
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El pasado domingo la liturgia nos presentó a Jesús que es tentado por satanás en el desierto, pero que sale victorioso de la tentación. A la luz de este Evangelio, hemos tomado nuevamente conciencia de nuestra condición de pecadores, pero también de la victoria sobre el mal donado a cuantos inician el camino de conversión o, como Jesús, quieren hacer la voluntad del Padre. En este segundo domingo de cuaresma, la Iglesia nos indica la meta de este itinerario de conversión, es decir, la participación a la gloria de Cristo, en quien resplandece el rostro del Siervo obediente, muerto y resucitado por nosotros.
El texto evangélico narra el evento de la Transfiguración, que se ubica en el culmen del ministerio público de Jesús. Él se encuentra en camino hacia Jerusalén, donde se cumplirán las profecías del “Siervo de Dios” y se consumará su sacrificio redentor. La gente no entendía esto y frente a las perspectivas de un Mesías que contrasta con sus expectativas terrenas, lo han abandonado. Porque ellos pensaban que el Mesías habría sido un liberador del dominio de los romanos, liberador de la patria. Y esta perspectiva de Jesús no le gustaba a la gente y lo dejan. Incluso los apóstoles no entienden las palabras con las cuales Jesús anuncia el cumplimiento de su misión en la pasión gloriosa. No entienden. Entonces Jesús toma la decisión de mostrar a Pedro, Santiago y Juan una anticipación de su gloria, aquella que tendrá después de la Resurrección, para confirmarlos en la fe y alentarlos a seguirlo en el camino de la prueba, en el camino de la Cruz. Y así sobre un monte alto, en profunda oración, se transfigura delante de ellos: su rostro y toda su persona irradian una luz resplandeciente. Los tres discípulos se asustan, mientras una nube los envuelve y de lo alto resuena – como en el bautismo del Jordán – la voz del Padre: «Este es mi Hijo, el amado: ¡escúchenlo!» (Mc 9,7). Y Jesús es el Hijo hecho Servidor, enviado al mundo para realizar por medio de la Cruz el plan de salvación. ¡Para salvarnos a todos nosotros! Su plena adhesión a la voluntad del Padre hace que su humanidad sea transparente a la gloria de Dios, que es el Amor.
Así Jesús se revela como el ícono perfecto del Padre, la irradiación de su gloria. Es el cumplimiento de la revelación; por ello junto a Él transfigurado aparecen Moisés y Elías, que representan la Ley y los Profetas. Esto significa que todo termina e inicia en Jesús, en su Pasión y en su Gloria.
El mensaje para los discípulos y para nosotros es este: “! Escuchémoslo!”. Escuchar a Jesús. Es Él el Salvador: síganlo. Escuchar a Cristo, de hecho, significa asumir la lógica de su misterio pascual, ponerse en camino con Él para hacer de la propia existencia un don de amor para los demás, en dócil obediencia a la voluntad de Dios, con una actitud de desapego de las cosas mundanas y de libertad interior. En otras palabras, es necesario, estar listos a “perder la propia vida”, donándola para que todos los hombres se salven y nos encontremos en la felicidad eterna. El camino de Jesús nos lleva siempre a la felicidad. No lo olvidemos: ¡el camino de Jesús nos lleva siempre a la felicidad! Habrá siempre en medio una cruz, las pruebas, pero al final siempre nos lleva a la felicidad. ¡Jesús no nos engaña! Nos ha prometido la felicidad y nos la dará, si nosotros seguimos su camino.
Con Pedro, Santiago y Juan subamos también nosotros al monte de la Transfiguración y permanezcamos en contemplación del rostro de Jesús, para recibir el mensaje y traducirlo en nuestra vida; para que también nosotros podamos ser transfigurados por el Amor. En realidad el Amor es capaz de transfigurar todo: ¡el Amor transfigura todo! ¿Creen ustedes en esto? ¿Creen? … Me parece que no creen tanto por aquello que escucho… ¿Creen que el Amor transfigura todo? … Bien, ahora veo… Nos sostenga en este camino la Virgen María, a quien ahora invocamos con la oración del Ángelus.
Fuente: Radio Vaticana