CLUB SOCIAL SAN JUSTO
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miércoles, 11 de febrero de 2015

El tercer ojo del 20 de julio de 1969

Dan con la cámara que usó Armstrong para registrar la llegada a la Luna
Hallazgo histórico a 45 años de una de las grandes hazañas de la humanidad. La viuda del astronauta la encontró en un armario de su casa, guardada en un bolso con otros elementos de la misión.
Tercer ojo. La cámara de 16 mm que atesoró Armstrong es exhibida en un museo de Washington.
Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna, se había llevado un secreto a la tumba en 2012. Casi sin proponérselo, haciendo una limpieza profunda, Carol, la viuda del astronauta, lo descubrió en 2013. Sin embargo, la noticia se corporizó estos días: en un armario de la casa familiar encontraron algunas de las herramientas que había utilizado durante la expedición del Apolo XI, entre ellas la cámara con la que filmó las imágenes de aquel hito conseguido el 20 de julio de 1969.
Allan Needell, curador de historia espacial en el Museo Nacional del Aire y el Espacio de Washington, comentó que la viuda de Armstrong le avisó sobre la existencia de un bolso de tela que había encontrado en junio de 2013 mientras hacía la limpieza en un armario en la casa que compartían en un suburbio de Cincinnati. El mítico astronauta había muerto unos meses antes tras una sufrir complicación luego de una cirugía del corazón.
Después de que concluyera el largo proceso de documentación, el museo decidió hacer público el hallazgo. Se anunció primero el descubrimiento del bolso y ahora exhibe la cámara en una muestra temporal.
Lo curioso es que Armstrong nunca había mencionado la existencia de estos elementos y nadie más los había visto desde su regreso de la Luna. Ni siquiera su biógrafo, James Hansen, tenía esa información. Según Needell “los expertos fueron capaces de determinar con casi completa certeza que todos los elementos encontrados fueron utilizados en el Eagle”.
“La cámara y otros objetos deberían haberse quedado en el módulo que se estrelló contra la superficie de la Luna después de que regresara a los astronautas a la cápsula orbital”, dijo Needell, pero ahora queda en evidencia que Armstrong, Michael Buzz Aldrin y Michael Collins “decidieron llevarse algunas cosas como recuerdo’’. La prueba de que fueron conservados en forma intencional surge de las transcripciones de las charlas entre los miembros de la misión y la base de control en Houston. Menos de una hora antes de que salieran de regreso, Armstrong le dijo a Collins: “Tenemos basura que queremos traer de regreso (...), como las piezas del módulo lunar”.
Todo estaba dentro de la ley. En 2012, el presidente estadounidense Barack Obama había firmado un decreto que confirmaba que los astronautas de las misiones Mercury, Gemini y Apolo tenían el título legal de sus recuerdos para poder retenerlos o bien venderlos. Armstrong ya había cedido parte de sus objetos personales. Pero nunca había entregado este bolso de tela blanca, una especie de morral, que los astronautas llevaban para recoger sus cosas en forma rápida durante la travesía. Allí había varios de los elementos, como la cámara de 16 mm. que fue montada en la ventana del módulo de aterrizaje Eagle y con la cual Armstrong dejó inmortalizada la frase “es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”.
Gracias a esa cámara, el mundo vio cuando se producía la fase final del descenso a la Luna, las caminatas de Armstrong y Aldrin, como así también la toma de las muestras y el acto de plantar la bandera estadounidense.
El bolso se llama McDivitt Purse, en honor al comandante del Apolo IX, James McDivitt, que fue su inventor, y también contenía otras piezas y herramientas pequeñas, como una correa que el propio Armstrong utilizó para apoyar sus pies durante un descanso en la misión. En total fueron 20 los objetos que resultaron identificados por el equipo del Apolo Lunar Surface Journal. Un hallazgo histórico.